viernes, 14 de marzo de 2008

Alimentaria 2008

“Alimentaria 2008 se prepara para recibir los más de 155.000 visitantes de 150 países que inundarán desde el próximo lunes hasta el viernes 14 de marzo los dos recintos de Montjuic y Gran Vía de Fira de Barcelona.

Con más de 130.000 m2 de superficie de exposición –un 7% superior a la edición de 2006- y 5.000 empresas, Alimentaria se convierte en una de las ferias más importantes del mundo, auspiciada por el incremento de la presencia internacional.”


- Así empieza uno de los muchos artículos referentes a Alimentaria 2008. Un salón que recordare como mi bautizo vinícola. Gracias a un buen amigo.


El plan al principio era ir solo un día a mirar el ambiente y respirar un poco de estrés empresarial. Pero al final las circunstancias dieron un giro inesperado, y por difícil que parezca hacia mejor, hacia mucho mejor.


- El primer día fui con un simple pase de visitante de un día. Gentileza de un buen amigo. Entre con el, un poco tarde, y nos fuimos directos hacia el chocolate. Primera decepción, no íbamos muy bien vestidos y no nos hacían mucho caso. Dimos un par de vueltas por la primera feria y ya nos fuimos para los vinos.

Durante el trayecto hacia los vinos pasamos por varios stands, y en todos se seguía cumpliendo la misma tónica. Mal vestidos, visitantes, solo éramos gente molesta que acaparaba todo lo que podía, a ojos de los expositores.

Esto cambio al encontrar al tío de mi amigo, nuestro veritable guía y mentor en el vasto mundo del vino. Su tío estaba con el hermano de mi amigo y sus amigos, llevaban rato haciendo un recorrido por las bodegas mas importantes. Así que nos juntamos con ellos. El nos explico como degustar el vino, como observarlo, como mimarlo. Nos presento al responsable de cada bodega que nos explicaba la peculiaridad de sus vinos, fue una especie de viaje iniciático.

El problema es que al entrar tarde, en un momento se nos hizo la hora de irnos hacia casa. Con mi amigo comentamos que seria una buena idea volver al día siguiente a nuestro aire.


- Después de planificarlo un poco preparamos el segundo asalto a la feria. Esta vez habíamos conseguido unos pases de premsa y nos habíamos vestido para la ocasión. Entramos un poco dubitativos ya que aun no nos habíamos acomodado a nuestro nuevo rol de periodista. La primera prueba de fuego fue en el mismo stan de chocolate del día anterior. Esta vez nos atendió un comercial con un trato excelente, ofreciéndonos una amplia variedad de productos para degustar así como un aguardiente de cacao para acabar de poner la guinda al pastel.

Esto nos creció, nos hizo creer que nuestro personaje era creíble. Después de dar unas vueltas por el sector carnico, nos fuimos a nuestra meca peculiar: el salón del vino. No sin antes aprovechar para rememorar viejas épocas en el salón de las golosinas. Y hacer una parada en un stand mexicano con el correspondiente kit de regalos.

Pero al fin todo lo bueno llega, y ya estábamos allí. Bajando por la escalera mecánica a nuestros pies expositores ansiosos de negocio, proveedores buscando negocio, exportadores buscando buen material, visitantes disfrutando del buen vino y nosotros dos. Al principio no sabíamos como entrar a la gente, que decirles, teníamos miedo al ridículo. Eso gracias a mi amigo y sus dotes de palabra se fue evaporando como el vino de nuestras copas. El duo periodista experto en vinos y el otro experto en economía nos funcionó.

En cada stand que parábamos el comercial nos deleitaba con un reserva, así como la correspondiente explicación de su bodega y de como apreciar el sabor del vino. Después nos interesábamos por las exportaciones y por como estaba el mercado aquí. En esto todos coincidían, el mercado español agoniza. Prueba de ello es que no había mucha gente joven, y se les veía a los expositores que les hacia ilusión ver gente joven interesándose por todo aquello. Consecuencias lógicas del tan de moda botellón.

Conocimos gente, incluso a un cirujano cardiólogo que tenia amigos comunes con mi amigo.


- Bebimos, lo pasamos en grande, pero sobre todo aprendimos a disfrutar de un buen vino así como también a rechazar un mal vino.

Conclusión? La conclusión es que dentro de dos años, vamos a volver. Eso si, bastante mas preparados y con los deberes hechos ya que ahora tengo mas criterio a la hora de elegir un vino.

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